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martes, 5 de agosto de 2008

La recomendación culinaria de la semana: Hunan


Estimado lector, después de varias semanas de tener este rincón culinario abandonado, no por falta de lugares para recomendar, ya que fue rico en salidas y descrubrimientos, sin embargo la intensa carga de trabajo que sobrevino sobre éste, su seguro servidor y recomendador de buena comida, me mantuvo con poco tiempo para sentarme con calma y escribir unas líneas.


Antes de comenzar la entrega de este día nos obliga a hacer una pausa en los motivos por los que uno disfruta comer, ¿qué es lo que se busca? ¿es la simple necesidad de satisfacer el hambre? En esencia sí, pero para quienes somos fans del buen comer, es necesario enriquecer la experiencia de hacerlo. En mi caso el lugar, la comida, el ambiente y el servicio son los factores decisivos que me invitan a elegir entre las muchas ofertas culinarias que tiene esta gran ciudad... el precio... es lo de menos.


Les cuento que la recomendación de esta semana, vino fortuitamente tras el cruce de diferentes elementos que al encontrarse dieron a este blogger, una de las experiencias culinarias más fantásticas de su vida. Comenzó por la llegada de la fecha de mi segundo aniversario de matrimonio (así es estimadas lectoras, soy casado), la pospuesta cena de celebración que mi esposa y yo aplazábamos por motivos diversos semana tras semana y finalmente un antojo furtivo de comida china que llegó días antes del fin de semana. Así pues, por ocurrencia de mi dama, acudimos a un elegante y sofisticado restaurante de comida china ubicado en la calle de Luis Ogazón, casi esquina con insurgentes y que lleva por nombre Hunan.


Recomendado en numerosas ocasiones por mi hermano, acudimos felices y nerviosos por la incertidumbre de lo que pudieramos encontrar y en este caso, saborear.


De inmediato la entrada del lugar ofrece este ambiente de exclusividad que se respira en estos restaurantes, el valet parking es gratis por si les interesa. Su decoración es un tanto minimalista y abunda la vegetación interior. Inmensas "patas de elefante" en enormes macetas se levantan junto a las mesas con sus más de dos metros de altura.


Después de atravesar todo el salón y posarnos en nuestra mesa, no tardamos mucho en poder apreciar la vasta carta de alimentos que viene impresa en inglés y que sin duda, hace de la elección para los platillos, un verdadero conflicto con tu paladar, tu yo interno, tus creencias y antojos. Nunca está de más escoger varios platillos de cada tiempo y después consultar con los expertos cuál es su recomendación entre ellos. Tienen literalmente todo, aves, pescados, res, vegetales, todo y en gran cantidad de platillos, si no sabes qué pedir, en su carta marcan las especialidades, lo cual siempre es una gran ayuda.


Así pues en lo que decidíamos qué pedir, encargamos un par de aperitivos, en mi caso un Campari en las rocas, de sabor fuerte, intenso, muchas hierbas, de un color rojo cereza. Mi esposa una margarita de fresa, siempre refrescante. Para comenzar una entrada de dumplings de cangrejo que de verdad eran una delicia, altamente recomendables.


Convencido de que habría que aprovechar la ocasión, incluí después de la entrada una sopa Ziu La Ha To que degusté sin prisa. La charla en estas cenas es una parte muy importante para crear una atmósfera adecuada.


Ya habiendo decidido y ordenado, nos sorprendimos (inocentemente) con la cantidad de comida que llegó a nuestra mesa y es que es tradición en los restaurantes de comida china, el hecho de que un platillo puede abastecer a varias personas y lo fantástico es que cuando vas con más gente, es un festín pues todos pueden comer y probar de todo.


Para acompañar nuestros platillos, un arroz con camarones que nunca debe faltar. El plato fuerte de mi esposa era el Hunan lemon fish, que consistía en un filete partido en trocitos, bañado en salsa hunnan, aderezado con especias y revuelto con castaña de agua (algo muy parecido a la jícama pero pequeño como cebolla cambray). De sabor salado y exquisito se complementaba perfecto con el arroz.


Para mi, el Return of the Phoenix hizo las delicias esa noche. Consiste en trozos de pollo, bañados en una salsa café (podría ser de anguila) y ajonjolí y que ofrecía un sabor dulce y acaramelizado digno de los platillos asiaticos. Mezclados los tres platillos ofrecían un verdadero deleite culinario.


No es mi costumbre acompañar las comidas con vinos, pero en este caso hicimos la prueba. Después de una pequeña cata de sus blancos, elegimos uno que acompañaba

perfecto el sabor de los platillos. La ventaja es que puedes tomarlo por copeo, en el caso de que no puedas terminar con una botella completa.


Imposible para dos personas, sobre todo por la complexión de mi esposa, poder terminar con estos platillos, decidimos dejarlos a un lado para proseguir con la velada.



Después de continuar la charla, y de que revisáramos la carta de postres, decidimos escoger algo ligero y un mousse de mango fue perfecto para finalizar. Acompañado de un café capuccino para mi esposa y para mi un café irlandés. Si son amantes del café, no dejen de probar el irlandés, entre otras cosas aparte del café, tiene whiskey, la copa viene escarchada con azúcar (sí, viene en una copa enorme, no en taza tradicional) y su sabor es exquisito.


La velada terminó perfecta y salimos del lugar muy contentos, satisfechos y celebrando dos años de feliz matrimonio.


Para el Hunan, es necesario asistir vestido casualmente, no son muy rigurosos en la etiqueta, pero como nos dijo la amable chica por teléfono al hacer la reservación, sólo no vengan de shorts y sandalias. Nosotros hicimos reservación, fue sábado por la noche, pero al llegar no hubo problema en elegir mesa, quizá se podría omitir la reservación.


La atención del personal, desde la hostess, meseros, capitanes y demás, es sobresaliente. No son del tipo que está siempre junto a ti preguntando si quieres algo más, pero parece que leen tu pensamiento pues cuando levantas la cabeza para buscar a alguien, de inmediato aparece junto a ti preguntando si se te ofrece algo. El tiempo y presentación de los platillos es muy bueno, así como la calidad de los mismos. La ventaja de que sirvan tan abundantemente, es que siempre puedes salir con un poco para tu hogar y revivir la experiencia al día siguiente en tu comedor.


La especialidad del lugar es el pato, en lo personal me parece un poco seco, pero el de aquí no lo he probado. Una mesa cercana lo pidió y en verdad es un pato entero, que el mesero corta en rodajas de carne para repartir entre los comensales. Creo que es mucho para dos personas, pero si un día gustan acompañarme, creo que podría satisfacer a una mesa completa de amigos.


Creo que el Hunan fue un magnífico descubrimiento cuando se trata de comida china. No es un lugar para cualquiera, pues ya con propina la cuenta de esa noche rondaba los 800 pesos por persona. Pero definitivamente es un lugar al que hay que ir si se es amante del buen comer, de la buena vida y de consentirse sin detenerse a meditar en el costo, finalmente uno invierte en muchas cosas diariamente, por qué escatimar cuando se trata de uno mismo.


Buscando un sistema de calificación como el patentado por nuestro cinèaste de cabecera, lo inauguramos con cinco tenedores, de cinco posibles.


  • Hunan -San Angel
  • Pedro Luis de Ogazon#102
  • Col. Guadalupe Inn
  • Delg. Alvaro Obregon
  • 01020 Mexico City


À votre santé!!

jueves, 19 de junio de 2008

La 99.99

Ah que caray!!!, parece que de ayer a hoy todos hemos resultado inspirados para la posteada de una o de otra forma y aunque un poco atemorizada entre tanto galán pues he aquí mi recomendación en esta ocasión gourmet, que ha sido el tema de los últimos posts, aunque el cineasta se empeñe en solo y sólo hacer recomendaciones cinecittas.

El fin de semana nos fuimos a comer a LA FONDA 99.99, lugar donde o sii, todo cuesta xx.99 centavos, no importa el número a la izquierda del cero es lo noventaynueve la constancia andante. Ubicada en Moras en el número que no recuerdo, entre San Lorenzo y Miguel Laurent, siempre hasta el gorrión y siempre megahiperriquisísima. Para llegar basta con seguir por el ejele 7 (Felix Cuevas) hasta la calle moras, dar vuelta a la derecha y seguir hasta cruzar San Lorenzo (una calle después) y unos metros adelante se localiza la madre de las FONDAS YUCATECAS, bueno no sé, pero si es muy buena!

Quizá no tenga una anéctoda de antaño, aunque el lugar ha de tener centenares, pero su segura servilleta no conoces otra más allá de que mis raices genéticas y querendonas se ven totalmente teñidas y talladas por el gusto/acercamiento a la comida del sureste en punto geográfico duplex Campeche-Yucatán y sus constantes fights de quien invento que en el ambiente culinario.

Así que en la Fonda se come comida Yuca, sencillamente deliciotsa!!!, adentro todo es megaveloz, apenas te vas sentando y casi casi ya te están tomando la orden, apenas terminas de decir que bebida quieres y de inmediato te están sirviendo. Siempre esta hasta el gorro pero la velocidad de su servicio ayuda a que la espera no sea "tanta", si esta lleno cuando llegue no se desespere le aseguro que la espera le será bien gratificada con un tremendo atracón

¿Qué recomiendo para comer? basicamente toooodo!! no se pierdan la sopa de lima, los panuchos (obviamente), los tacos de cazón (que con esas delicias si me caso yo ajaja) yyy los frijoles charros. Pocamente termino con espacio en la panza para el postre, pero si lo encuentra pida pan de elote, es tan rico que vuela, casi literalmente eh!.

Ya para rematar he decir que si, es un lugar bastante accesible en sus costos, digo por si acaso no quedo claro que es 99.99 uno podría comer muuuuuy bien con esa cantidad.

Coma rico y disfrute.

La Barbacoa de Don Pepe

Ubicada dentro de el Mi Mercado 11 de agosto, circundado por Concepción Beistegui, Anaxágoras, Pitágoras y Torres Adalid, en la Narvarte. (Cerca del Eje Cuatro y av. Cuahutémoc, la estación más cercana del metro es Eugenia).

Don Pepe nos ofrece una de las mejores barbacoas del rumbo, y una de las mejores que he probado en mi vida. Lugar de tradición y ampliamente reconocido.

Conocí a Don Pepe por mis padres, mismos que la visitaban ya desde antes de que yo naciera. Da la casualidad que mi oftalmóloga se ubica en la calle de Anaxágoras y hubo un tiempo en el que iba mínimo una vez por semana. Era maravilloso, salir de consulta, pasar y comer unos deliciosos tacos y consomé.

El consomé es notable, no le ponen garbanzo ni arroz, pues es muy concentrado y no necesitan desimular la falta de sabor agregando ingredientes extras; una tacita es suficiente. La barbacoa es fresca y muy suave; tienen pancita, igualmente recomendable, y quesadillas de queso. Si uno se decide por los tacos dorados, muy bien servidos, es posible pedirlos con salsa verde o salsa borracha y para los poco ortodoxos, combinadas. Los tacos suaves son muy ricos también, y muy abundantes. Para beber, manejan la línea Coca-Cola y Mundet.

Pueden encontrar a Don Pepe en la parte del mercado cercana a Pitágoras, enfrente de la pollería y a un costado de los pescados. Probablemente sea el local más grande de todo el mercado. Un letrero de Barbacoa Don Pepe les indicará que están en el lugar indicado.

En mi gourmetrómeto obtiene un: "quiero dejar de hacer lo que estoy haciendo, pues hablar de esto me ha abierto el apetito y ansío consumir lo que acabo de recomendar".

Los tacos de don Mateo



Desde que comencé a trabajar por la Narvarte he cambiado mucho mi percepción acerca de la comida. Y aunque he tenido un acercamiento muy estrecho con el vegetarianismo, he conservado mi capacidad de ingesta omnívora.

No obstante, a veces lo importante es no sentir hueco en la panza y que aparte de la comida queden unos cincuenta pesos para la gasolina del vocho, que él también come.

Pues bien, en la esquina de Georgia e Insurgentes Sur, enfrente de una tienda para novias (como el tercer puesto, después de el de jugos yendo desde Insurgentes), está uno de los lugares donde más de una vez me han salvado de la inanición o la vergüenza del gruñir de las tripas por olvidar mi lonchera (o no llevar comida porque no cociné el día anterior, o porque nadie en casa había cocinado el día anterior).

Cuando voy ahí, me gusta que puedo ver todos los ingredientes, porque la "cocina" está a la vista y unas grandes bandejas de aluminio mantienen todo caliente y humeante en todo momento: ingredientes frescos y nada de latas a la vista... de hecho hay salsa del día y unos chiles picosos en una gran cubeta. Sí, es cierto, dicen que la comida en la calle puede ser riesgosa, pero me vienen a la mente las palabras de Anthony Bourdain, gran comedor de puestos callejeros, diciendo que no te enferma la comida en la calle, sino el desayuno de buffet en ese hotel de una gran cadena.
Bueno, ahí en la esquina de Georgia e Insurgentes está el puesto de tacos de don Mateo (aunque también he escuchado que le dicen "don Matus"). Un gordo taco con arroz a nueve pesos, o bien una charolita de unicel de a 22 pesos con dos porciones de guisados, una porción de arroz y una bolsita con un tenedor desechable y unas cinco, seis, siete tortillas ("¿Así o más de tortillas joven?"). Eso y mi Boing (de guayaba o de mango) por ocho pesos más y estoy del otro lado... treinta pesos y ya la hice. Casi siempre, si tengo la opción de elaborarme una combinación de guisos ovo-vegetariana, lo hago... aunque sobra decir que en cuestión de tacos siempre es más difícil mantener las intenciones de limpiarse un poco el karma (o al menos no acumular más).

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Don Mateo suele tener cuatro guisados que va variando, pero he visto que se repiten mucho las tortitas de carne de res, costilla en adobo, huevo con ejote o con salchicha y chile verde o con machaca, chicharrón en salsa verde, tortas de pollo, chorizo con papa... una vez incluso me sorprendió en Semana Santa con un atún preparado como bacalao a la vizcaína (ojalá lo hiciera con mayor frecuencia). Por supuesto, no pueden faltar los clásicos tacos de arroz con huevo duro.

Algún día le pediré a don Mateo que me cuente cómo es eso del negocio de los tacos de puesto de lámina.

"¿Estarán buenos o baratos?", escuché un día preguntar a un cargador mudancero cuando pasó frente a un puesto de tacos muy concurrido. Pareciera que a veces la elección de un puesto de tacos se resume en esas dos opciones. Pues bien, los tacos de don Mateo se me hacen baratos y están buenos. Una de las guías que uso cuando busco puesto de esquina, es ver dónde comen los polis y los guardias de seguridad privada. Ellos siempre andan por ahí por la zona, conocen a la gente, no pueden darse el lujo de estar yendo al baño por malestares estomacales y, si prefieren comprar tacos que comerse el lonchibón que les dan, lo más probable es que estén buenos (y más probablemente a buen precio). Con don Mateo he visto al menos cuatro tipos de uniformados. Tal vez no es la guía más precisa, pero me ha funcionado. Ah, sólo recibe efectivo (y de preferencia cambio, porque siempre está lleno de gente y se le acaban las monedas).

miércoles, 18 de junio de 2008

La recomendación culinaria de la semana: El Bajío

En esta ocasión y después de un par de largas semanas sin degustar de un buen platillo que pudiéramos recomendar a nuestros lectores, me encuentro con este miércoles de suerte que pone ante mí una mezcla de tradiciones añejas, del tipo callejero combinadas con el estilo chic y ejecutivo de la zona de Polanco.

Quienes me conocen saben que mi afición por la comida es sin duda selectiva al momento de entrar o no entrar, de comer o no comer en algún lugar. Pues la educación (o la mala educación según se quiera ver) que mis padres sembraron en mi, advierte que nunca, bajo ninguna razón se debe comer en la calle, refiriéndome en concreto a establecimientos apostados en banquetas, callejones, carritos, en paradas de camión, metro, metrobus, etc., que pudieran ofrecer una amenaza sanitaria para mi salud.

Así pues, este lugar se abre como un paraíso para los que son muy "cool" para comer en la calle, o melindrosos, o high class, o delicados o que simplemente como yo, no comen cualquier cosa en cualquier lugar. Su menú de entradas está muy bien denominado "Antojos de banqueta" y ofrece una variedad de platillos que siempre caen bien y que es difícil encontrarlos en un lugar "fuera de la banqueta" como quesadillas de hongos, de flor de calabaza, requesón, entre otras. O platillos un poco más elaborados como panuchos, tostadas y alguna que otra delicia como una gordita petrolera.

El Bajío, estimado lector, conjunta una suerte de comida tradicional mexicana de tipo "antojito", junto el reconocido sabor de la misma que contrasta con el "look" moderno y elegante del lugar.

En esta ocasión comenzamos por una quesadilla de flor de calabaza que funde una mezcla del sabor que podrías recordar de las quesadillas de tu abuela, combinado con el sazón de un buen restaurante. Para el segundo tiempo, un altamente recomendable platillo de lentejas, que a decir de su humilde servidor, fue una agradable sorpresa encontrar más que lentejas en ese plato: algunas hierbas, plátano, cebolla, tocino y lentejas para ser exactos, lo cual ofrece un arcoiris de sabores exquisitamente combinados que resultan en un deleite para el paladar.

Para rematar con un cuarto de carnitas (con opción de maciza o la ya conocida y amada por muchos, surtida) acompañado de sus tortillas hechas a mano. Siendo mi padre oriundo de la zona del bajío, puedo decir que he probado de las mejores carnitas que este país pueda ofrecer y sin embargo, las que he comido el día de hoy podrían colocarse fácilmente en el gusto de los paladares conocedores, ya que ha decir del propio restaurante sus "carniteros" preparan la carne con la técnica y tradición del bajío mexicano.

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Después de esta agradable comida, es casi obvio y ofendería a su estómago si no lo hiciera, pedir un postre de la charola acompañado de un buenísimo café de olla. Existe una gran variedad de conocidos postres como el pastel imposible, la tarta de ciruela, flan con cajeta, o los más audaces e innovadores como el pastel de cuatro leches (las tres leches son cosa del pasado).

Altamente recomendable por los meseros, son sus tortitas de plátano que ofrecen un muy buen aperitivo antes de comenzar con el desfile de sabores.

Pueden venir cualquier día de la semana de lunes a viernes de 8 de la mañana a 6:30 de la tarde, o sábados y domingos de 9 de la mañana a 6:30 de la tarde. Cuenta con servicio de valet parking, aceptan tarjeta de crédito visa, master card y american express. El presupuesto promedio por persona es de 250 pesos, lo cual se puede ver incrementado si se hace uso del servicio de bar, siempre bueno con este tipo de comilonas. Los precios por platillo no son elevados (25 pesos por quesadilla, 67 por un cuarto de carnitas) sin embargo la opción de probar diferentes platillos, es lo que hace que se acumule el gasto. Sus amplias mesas se antojan para venir en familias completas a disfrutar de una buena comida en un lugar con un ambiente agradable, fresco y colorido. No hay desayunos y se recomienda hacer reservación.

Pueden acudir a El Bajío, Alejandro Dumas no. 7 esquina con Campos Eliseos, justo frente al Hard Rock Café en Polanco.

jueves, 22 de mayo de 2008

La recomendación culinaria de la semana: Saks

Como cada jueves, aprovechamos la hora de comida para continuar el tour gastronómico por una de las colonias más ricas, en ese y otros sentidos, de la Ciudad de México, estamos hablando de Polanco. La invitación inició por aquello de las 11 am cuando recibo llamada de una amiga de oficina con la esperada frase "¿se te antoja salir a comer?" Es difícil para mi negarme a tal invitación.


Así que acudimos a unas cuadras de mi oficina a este restaurante muy bueno, de ambiente agradable, yo diría un tanto familiar, aunque quizá por el día y la hora, su población era más del tipo ejecutivo y grupos de amigas socialités de la zona.

La elección de hoy fue el Saks, que a pesar de su elegante locación y bonita decoración, sus precios no están tan elevados. Obviamente no es un Vips, pero por $180 pesos se puede comer muy agradablemente y satisfacer los antojos. 

Su carta de alimentos es de tipo internacional y la de vinos puede satisfacer los gustos más variados. Hay menú de niños y aunque en esta ocasión no tuve oportunidad sus jugos combinados son muy famosos y los desayunos muy completos y de muy buena calidad. Comida orgánica con una interesante carta de ensaladas, no entiendo bien el concepto pero se definen como comida macrobiotica y natural. 

En esta ocasión y quizá por ser mitad de quincena no me aventuré por lo mejor de la carta, así que satisfice mis antojos con un combo de enchiladas rojas, verdes y de mole. Precedidas por una sopa de verduras. Mi acompañante más osada probó el sofisticado chile Cuautitlán (poblano relleno de frijol, queso y crema, bañado en salsa ranchera) que provocó el antojo de los comensales de junto, que no está de más decirlo (para las lectoras) eran muy bien parecidos.

Es un lugar muy agradable para ir acompañado, ya que la sobremesa puede ser acompañada por alguno de sus exquisitos postres como el flan con cajeta, su órden de alfajores o simplemente por alguno de sus especiales panques de plátano o elote (altamente recomendables). Un buen expresso (recomendado también para los que gusten de sabores fuertes) o un capuchino pueden dar pie a una estancia de más de dos horas con buena compañía, buen ambiente y buena comida.

Las sugerencias del Chef:

CODORNICES AL ORANGE: Un par de codornices laqueadas montadas sobre un delicado puré de camote, servidas con una exótica salsa de naranja confitada y acompañadas de un atado de ejotes al vapor...$ 138

POLLO AL CURRY: Muslos de pollo con cúrcuma, comino, clavo, yogurt y jengibre…$125

ENSALADA CAPRESSE: Queso Mozzarella di Búfala traído de Italia, acompañado de pumate tierno, aderezado con aceite de oliva griego y hojas de arúgula fresca..$141

Cuenta con facilidades para discpacitados, servicio de valet parking y para los fumadores una bonita y agradable terraza. Acepta tarjetas de crédito y débito y el servicio de muy atento.

Pueden acudir a Saks, Polanco en, Lamartine 526, Col. Polanco, Tel. 5545-6506 / 6560